Mucha gente retrasa meses tener su web porque cree que primero tiene que "tenerlo todo listo": textos perfectos, fotos profesionales, un logo definitivo, saber exactamente cuántas páginas quiere. La buena noticia: necesitas mucho menos de lo que piensas para empezar.
Lo que sí necesitas
- Saber qué haces, en tus propias palabras. No hace falta redactarlo bonito — unas frases sueltas, incluso una nota de voz, son suficientes para empezar.
- Una idea de a quién le hablas. ¿Clientes que ya te conocen, o gente que te encuentra por primera vez? Cambia el tono, no la estructura.
- Qué quieres que pase cuando alguien entre. ¿Que te escriba? ¿Que llame? ¿Que vea ejemplos de tu trabajo? Con eso basta para definir el objetivo principal de la web.
- Decidir el dominio (el nombre de tu web, tipo tunegocio.com) — o al menos tener 2-3 ideas, por si el primero está ocupado.
Lo que NO necesitas preparar
- Textos definitivos y pulidos. Es más rápido —y mejor— contar tu negocio con tus propias palabras y que alguien lo convierta en textos claros para la web, que intentar escribir tú algo "perfecto" antes de empezar.
- Fotografía profesional. Si no tienes fotos buenas, se puede trabajar con lo que tengas o con imágenes de stock de calidad mientras encargas las tuyas con calma.
- Un logo definitivo. Ayuda si lo tienes, pero no es un bloqueante — muchos negocios pequeños empiezan con un logo simple y lo mejoran más adelante.
- Conocimientos técnicos. No necesitas saber qué es un dominio, un hosting o un certificado SSL — solo necesitas que alguien te lo explique cuando toque decidir algo.
Cómo va el proceso, paso a paso
En términos generales, encargar una web profesional sigue cuatro pasos:
- Cuentas tu negocio. Un formulario o llamada corta — qué haces, para quién, qué quieres conseguir con la web.
- Se define la web. Estructura, contenido y dirección visual, a partir de lo que has contado.
- Se construye. Diseño, desarrollo y adaptación a móvil, sin que tengas que intervenir salvo para revisar.
- Se revisa y se publica. Ajustas lo que haga falta dentro de las rondas de cambio incluidas, y la web sale al aire.
Puedes ver cómo lo hacemos exactamente en la sección Cómo trabajamos de nuestra propia web.
Una excepción real: si ya tienes web
Si tu web actual funciona, no necesitas cambiarla porque sí. Esta checklist tiene más sentido si tu web está anticuada, no representa bien tu negocio, no funciona bien en móvil, o simplemente ya no te ayuda a conseguir clientes.
¿Tienes claro lo básico y quieres dar el siguiente paso?
Cuéntanos tu negocio con tus propias palabras — nosotros nos encargamos de ordenarlo.
Quiero mi web →Si te quedan dudas sueltas sobre plazos, precio o propiedad de la web, están respondidas en nuestras preguntas frecuentes.