Hay clientes que ya no buscan en Google: le preguntan a un asistente de IA «¿qué fisioterapeuta deportivo me recomiendas en Toledo?». Si tu negocio no sale en esa respuesta, es como no salir en la primera página. Empecemos por lo honesto: nadie puede garantizarte que una IA te recomiende, y quien lo prometa te está vendiendo humo. Pero buena parte de lo que influye depende de tener tu presencia digital en orden, y eso sí se puede preparar.

Lo que dicen las fuentes oficiales

Google lo explica en su documentación sobre AI Overviews y AI Mode: no hay requisitos adicionales ni optimizaciones especiales para aparecer en ellos. Tu página tiene que estar indexada y poder mostrarse en Google con un fragmento de texto, y no hace falta crear archivos nuevos, textos «para IA» ni marcado especial. Lo que sí recomienda son los fundamentos de siempre: permitir que la web se rastree, enlazar bien unas páginas con otras, ofrecer una buena experiencia y mantener el contenido importante en texto. Y avisa de que, aun cumpliéndolo todo, no está garantizado que te muestre.

OpenAI, por su parte, tiene un rastreador específico para su buscador, OAI-SearchBot, y recomienda permitirle el acceso si quieres aparecer en los resultados de ChatGPT (su documentación). Si lo bloqueas, tu web no saldrá en las respuestas de su buscador. Y tampoco ahí hay garantía: permitir el acceso no significa que te recomienden.

Conclusión: no hay truco. Hay una base que preparar.

Qué necesita encontrar un asistente sobre ti

Un asistente de IA no te conoce: lo que sabe de tu negocio es lo que puede encontrar y entender en internet. Por eso cuentan estas seis cosas, casi todas de sentido común:

  1. Una web que se pueda rastrear. Sin bloqueos accidentales: una etiqueta noindex olvidada o un robots.txt que impide el acceso a los rastreadores. Si la web está bien, no hay que hacer nada; pero es lo primero que se comprueba, y a veces falla sin que nadie se dé cuenta (te contamos un caso real en este artículo).
  2. Una web que diga con claridad quién eres, qué haces y dónde, en texto. Lo que solo aparece dentro de una imagen o de un PDF es más difícil de entender. «Fisioterapeuta deportivo en Toledo» dice mucho más que «Bienvenidos a mi web».
  3. Los mismos datos de contacto en todas partes. Nombre, dirección, teléfono y web iguales en tu página, tu ficha de Google, tus redes y los directorios donde salgas. Una dirección antigua o un teléfono distinto generan dudas, a las personas y a las máquinas.
  4. Una ficha de Google Business y opiniones reales, si atiendes a clientes en una zona. Es de lo primero que ve cualquiera que busca un negocio local. Opiniones auténticas (nunca compradas), respondidas, y el nombre real del negocio, sin añadidos.
  5. Menciones en otros sitios. Directorios de tu sector, prensa local, asociaciones, colaboraciones: que otros hablen de ti, de verdad. Fabricarlas no sirve.
  6. Respuestas a las preguntas reales de tus clientes. Precio orientativo, zona de trabajo, plazos, cómo se empieza. Un apartado de preguntas frecuentes en tu web es justo lo que la gente le pregunta también a una IA.

Lo que no hace falta (y debería hacerte desconfiar)

Compruébalo tú mismo en diez minutos

  1. Busca en Google el nombre de tu negocio y también lo que haces seguido de tu ciudad. Mira qué sale y si los datos son correctos.
  2. Pregunta a un asistente de IA algo como «¿qué opciones hay de [tu servicio] en [tu ciudad]?» y «¿qué sabes de [tu negocio]?». Las respuestas cambian de una vez a otra y no son un ranking fijo: sirve para detectar datos erróneos o incompletos, no para medir posiciones.
  3. Revisa tu ficha de Google: nombre, dirección, teléfono, horario y enlace a tu web.

Por dónde empezar

Por la web. Es la única pieza de tu presencia digital que controlas del todo; el resto depende de plataformas y de terceros. Si tu web no explica con claridad quién eres, qué haces y dónde, no hay nada fiable a lo que apunte el resto.

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